Oscar Wilde

El Retrato de Dorian Gray
En primavera de 1890 Oscar Wilde envió su primera novela al Lippincots Monthly Magazine. Escandalizado por su contenido, el director de la revista eliminó las huellas de homosexualidad del pintor Basil Halleward hacia Dorian Gray, junto a otras conductas heterosexuales muy avanzadas para la época. Casi quinientas palabras desaparecieron del texto: frases, párrafos enteros Wilde, temeroso de la reacción de la moralista sociedad victoriana, autocensuró aún más la edición en libro de la obra, que apareció en 1891, añadiendo más páginas para matizar aspectos turbios y cortando por lo sano los elementos homoeróticos

De Profundis
En 1895 Oscar Wilde se encontraba en la cumbre de su carrera, pero ese mismo año, tras un escandaloso proceso, fue condenado a dos años de prisión y a trabajos forzados. Allí escribió De profundis, una epístola confesional que ilustra su proceso interior durante el encarcelamiento y uno de los textos más descarnados de la historia de la literatura.

Teleny
La polémica sobre la verdadera autoría de la obra no quedaría zanjada hasta 1958, cuando el experto wildeano Maurice Girodias publica en «Olympia Press» la edición de «Teleny» con la atribución definitiva a Oscar Wilde. En «Teleny», la obra maldita de Wilde, el autor hace un dibujo de sí mismo y de su contrafigura: un seductor insistente y un infiel constante, un celoso enamorado y un amante enardecido, un iniciador en los juegos eróticos y un discípulo aventajado.

La Importancia de llamarse Ernesto
Dos excelentes amigos, Algernon Moncrieff y Jack Worthing, tratan de conquistar a Cecilia Cardew y a Gwendolen Fairfax, respectivamente, a quienes el nombre de «Ernesto» seduce arrebatadamente. Para conseguir lo anterior, ambos jóvenes han asegurado, falsamente, llamarse «Ernesto». Jack, tutor de Cecilia, ha hecho creer a ésta que él tiene un hermano menor llamado «Ernesto», el cual es un «calavera».